
He cuidado de esta oscuridad durante tanto tiempo, ha sido una relación simbionte, he ofrecido hospedaje y alimento, y la oscuridad protección, vigilancia, fuerza, voluntad. Y ahora la oscuridad se está apartando, mi inquilino está siendo desahuciado.
Se vive realmente bien siendo un monstruo, una anomalía física con repercusiones psicológicas con consecuencias devastadoras para el propio reconocimiento de uno mismo como humano.
Pero la luz, la luz a veces se abre camino. Y es que aunque viviendo rodeado de luz, empujado desde el interior por la luz, parece que en lo más profundo es tan solo una tapadera para la oscuridad alimentada por el propio instinto de supervivencia dentro de esta jungla tan social.
Permitirá el pragmatismo dejar un lugar para esa luz tan inesperada, no lo sé, tan solo me lo pregunto. Será posible decir de nuevo "te quiero", no lo sé, no creo, tan solo me lo pregunto. Se ha despertado el hijo del hombre, se ha dormido el hijo de las circunstancias, no lo sé, quizás lo espero, tan solo me lo pregunto.
Ruge, ruge un león en el asfalto, levantando el polvo del camino y aplastando la hierba del campo. Ruge, ruge un león al Sol. Ruge, ruge un león cantando a la vida, derrumbando un pasado o quizás haciéndole un homenaje, no lo sé, no busco saberlo, ni siquiera me lo pregunto.