
La he liado y la he liado bien, le he contado a Corazón que no todo es sufrir, que no todo es dar esperando y sin recibir nada acambio, que no todo es sangrar, y ahora me da miedo quitar las manos del pecho, ¡se quiere escapar! sí, sí, escapar, como has leído, y no deja de dar golpes y golpes, pero es que ya no es sólo por mí, que moriría de pena, soledad y aburrimiento sin él (exacto, no he mencionado que sin corazón físicamente moriría, porque eso no es una razón, quedaría como muerto viviente), es que son tantos los arreglos, tantas las veces que lo he tenido que coser, tantas las tiritas que tuve que poner, que si consigue escapar no tardaría mucho en morir desangrado o devorado por una fiera atraída por esa especie de animalillo herido y agonizante. Por favor Corazón no pienses que son celos o egoísmo las razones por las que no te dejo libre, ya ves que no es sino porque te quiero, sí, sí, te quiero pequeño y valiente corazón, y siento tanto que te haya tocado vivir conmigo, yo no te correspondo, yo te quedo atado, quién sino yo te ha hecho esos heridas enredándote en cadenas.
Quién sino él entrelaza sus dedos con los mios haciendome creer mi propia mentira. ¡POR FAVOR! quédate, no podré soportarlo sin ti Corazón, además, y aunque te sirva de martirio, hoy paseando he soñado que él necesitaba nuestra sangre, toda ella, él necesitaba nuestra vida, y como último deseo al lado de su cama yo te pedía que no dejases que muriese y en un último esfuerzo dieras tu vida, ya después de la mia, a ese que en algún momento nos la robó.
Dejaste de jadear, dejaste de empujar, ¿puedo quitar las manos?, ¿sí?, gracias... yo también a tí...